¡El sexo oral es bueno para tu salud!

El sexo oral es una práctica común pero muy poco se habla cuando se trata de él. Hay personas, en especial mujeres, a las que les da pena aceptar que lo realizan con su pareja; hay otras que simplemente consideran que es una práctica mal vista, peligrosa e inclusive, denigrante. Por ello decidimos explicarte los beneficios del sexo oral.

Bueno para él, haciéndolo a ella

La estimulación oral es una excelente manera de despertar a su pareja femenina. La succión suave puede ayudar a atraer sangre a esta área, ayudando a que todas sus partes sensibles de la mujer sean particularmente receptivas y llenas de energía.

Las mujeres eyaculan también y, al igual que el semen, también contiene proteínas. Según The Journal of Sexual Medicine, la eyaculación femenina es similar al semen y tiene altos niveles de proteínas, que pueden ayudar a construir y reparar los tejidos corporales.

La vagina también alberga bacterias probióticas, como Lactobacillus, que es bueno para su intestino. Las investigaciones han descubierto que una persona debería ingerir un mínimo de 10 gramos de fluido vaginal para obtener un verdadero beneficio para la salud. Pero esto hace que el sexo oral sea una forma de obtener una pequeña dosis de probióticos de una manera muy sexy.

Bueno para ell, haciéndolo a él

Además de darle un clímax saludable, sucede que el semen también es saludable en muchas formas diferentes.

El semen contiene cortisol, que se sabe que reduce el estrés y aumenta el afecto. El semen también contiene la hormona oxitocina, que también se llama la “hormona del abrazo”. La oxitocina es un potenciador del estado de ánimo.

Además, el semen contiene melatonina, que ayuda a un sueño reparador, y serotonina, un antidepresivo. Pero aquí viene lo mejor (¡Sí, dejamos el mejor beneficio para el final!): Los espermatozoides contienen una sustancia química conocida como espermidina, que ayuda a disminuir la velocidad con la que envejecen las células, lo que hace que te veas más joven por más tiempo. Y no necesitas untarlo en tu rostro, pero sí debes tragarlo. Y no, tu pareja no nos pidió que escribiéramos eso.

¿Ya te convencimos?

Autor entrada: Miguel Ramírez

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