Juegos domésticos

Su sazón no solo estaba en su comida, tenía ese tumbao particular en sus caderas que lo volvían loco. Esa mañana en las escaleras, él le dio con todo, sus manos se aferraron a sus nalgas y la penetró con impaciencia y desenfreno. Ella solo se dejó llevar por sus instintos y cedió a esos juegos domésticos. 
Los días transcurrían entre el caos y las actividades diarias. Cada semana era una planificación extrema a merced de los cortes eléctricos. Las chicas y yo esperábamos con afán el jueves, y el día finalmente llegó.
Daniela, Carolina y yo ya estábamos reunidas en la terraza, recreadas por una brisa nocturna divina que adulaba nuestros cuerpos. A los minutos llegó Verónica con Paola, una amiga del oriente del país que venía a hacer unas pasantías en la ciudad.
Paola era de Coro, morena, delgada y piernona, con unos pompas en forma de melocotón, su piel a pesar de estar quemada por el sol, conservaba un brillo particular. Tenia 19 años, una cinturita de avispa y unos labios carnosos y abultados, lo particular de esta chica era su melena: larga, negra y totalmente trenzada.
Ella se trasladó  a la metrópolis para estudiar enfermería, pero para poder pagar sus estudios, trabajaba de servicio en una de las casas de los vecinos de Verónica y era manicurista en una estética.
Hoy estaba de invitada en nuestra reunión de chicas. Vero le había comentado un poco de que hablábamos en nuestro encuentro. Ella fascinada accedió a la invitación, tenia una historia que contar…¡y vaya que relato!….
Después de beber un poco de sangría, Paola se armó de valor y nos confesó una travesura que había cometido hace dos días.
“Chicas, yo me he portado muy mal, lo hice con el hijo de mis jefes, de verdad no pensé que pasaría, pero creo que una cosa llevó a la otra y bueno….
Eran las 10 y media de la mañana del miércoles aproximadamente, la orden de día ya se había ejecutado y la luz se había ausentado como de costumbre.
Yo debía subir unos tobos de agua al segundo piso para limpiar las ventanas, de repente apareció Gonzalo, el hijo de la señora Martha.
Me agarró de la cintura, sentí un escalofrío, pude apreciar sus manos gruesas, callosas y grandes… me dijo que me ayudaría a subir los tobos ya que podía lastimarme la espalda, a pesar que me rehuse, el insistió, así que no me quedó otra que dejarlo.
Yo lo miraba de reojo con deseo, de verdad era grandote como los hombres que me gustan, su voz era resonante y fuerte, hablaba suave, lento, divino, a veces me lo imaginaba diciéndome al oído cosas sucias.
Creo que mi mirada me delató muchas veces…
 

Cuando veníamos subiendo la segunda vez me agarró por la cintura, pero esta vez más fuerte…yo iba delante de él, tenia en mis manos unos guantes amarillos de plástico, unos paños de limpiar y unos envases con detergente…
Pude escuchar que colocó los tobos en la escalera…yo me quede inmóvil de espaldas frente a él… mis manos empezaron a temblar y mi corazón se conmovió…
Se acercó a mi espalda y me agarró el trasero, lo manoseó ligeramente…a instantes me estrujaba las nalgas, como si quiera sacar algo de allí…
Solté las cosas que tenia en la mano…le dije sin voltearme que por favor parara..soy solo la que limpia…pero mi voz quebrantada y mi respiración acelerada decían otra cosa…

Estaba sudada y excitada…giré mi cuerpo y lo miré, mis pechos se exponían tras mi camisa blanca y sudada…no tenía sostén, el podía dilucidar mis pezones erectos…me miró depravadamente..yo me mordí los labios…

Subió un escalón y quedó mas cerca de mi…podía escucharlo respirar…podía oler su sudor conjugado con su colonia…me levantó la camisa y me empezó a lamer las tetas…
Yo me dejé…era como un deseo oculto…su lengua recorría mis formas…besó mis pezones…chupó con desenfreno mi tetas…

Yo seguía rendida a su lujuria…mientras me mamaba las tetas vehementemente, sus manos estrujaban mi trasero…yo me acerqué más a su cuerpo y empecé a pasar mis dedos sobre su cabello lacio…
Estábamos sudados…el calor y la efervescencia inundaban el lugar..
A ratos le susurraba que se detuviera….pero el seguía más…ahh…ah….mi integridad se esfumó y entonces le gemía: Mmmmmm que rico papi…mmmm si….
Me volteó súbitamente…me bajó las licras y me puso en cuatro en la escalera….pude sentir como sus dedos gruesos se introdujeron en mi cueva…estaba totalmente humedad…ah….ah….

Su pulgar hacía piruetas en mi clítoris..sus otros invitados largos entraban y salían de mi sexo…ahhhh…ahhhh…yo chorreaba más…ahhh…ahhhhh…escuché como bajó la cremallera de su pantalón…y de repente….ahhhhhhhh….me penetró…ah…ahh…

Yo levanté más mi trasero…me dispuse mejor para sentir todo su guebo adentro…subí mi pelvis…coloqué mis dos manos en el piso para hacer equilibrio…y allí empezó a matármelo todo….
Sus bolas chocaban en mi culo…todo su guebo entraba y salía de mi sexo…ah…ah….si….sus manos duras se engancharon a mis caderas para empujarme más hacia él…ah…si…que rico…que grande…ah…me duele…ahhh…si…dame…dame más…
 
Mis tetas brincaban de un lado a otro mientras el me cogía con todos sus fuerzas…gire mi rostro para ver su cara…estaba descentrado…sudoroso…apretaba los labios mientras su virilidad me penetraba…

Se pegó más a mí…ah….lo tenía todo adentro…Dios…que grande…ah….era placer con dolor…ah….podía escuchar como su cuerpo chacha con el mío…ah….más…más….que rico…ah….

Mi espalda curva y sudorasa era acariciada por sus una de sus manos…la otra seguía prendida a mi culo…
Ahí estaba…en cuatro…mi patrón me estaba cogiendo…y que rico me lo hacía….empece a contornearme..abrí más mis piernas…me levanté más y deje que su guebo siguiera ingresando en mi desfachatez….
Ah…ah….más…más…dame papi…mmmm…que grueso y duro ese guebo…ah…ahhhh…empecé a sentir la revolución en mi Venus…en mi pelvis…ah….ah……acabé….ahhhh…. a los segundos el se vino también…gritaba con fuerza…su voz me estaba cogiendo también…
Nos quedamos unidos por unos segundos…exaltados del morbo, la intensidad estaba bajando…
De repente se prendió la bomba de agua…había llegado la luz…nos incorporamos a la cotidianidad…el se subió el pantalón y yo la licra…
Ahora no solo lo imagino como antes…lo recuerdo…recuerdo cuando su arrebato me tomó por sorpresa en las escaleras, fueron simplemente juegos domésticos”
Verónica levantó su copa y exclamando dijo: “querida,  ¿estudias enfermería no? ya hiciste unas pasantías de anatomía, espero que se quede allí y no con muestras fecales y otra cosa, ja, ja, ja”
Todas nos empezamos a reir.
Creo que Paola se sintió aliviada al contar su travesura, se sintió en confianza porque no fue juzgada. Era una chica más que expresa el placer de sentirse mujer y apreciar un orgasmo.

Autor entrada: Miguel Ramírez

Miguel Ramírez

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