Deseo a primera vista

Recuerdo que te vi lejano… distante… para mí, verte era desearte en secreto, te desgarraba con la mirada, quería empujarte hacia la silla y lanzarme encima de ti, decirte cerquita del oído que era tuya… que conmigo podías desatar mis perversiones, que yo era la mujer que te haría acabar una y otra vez.
No creo en el amor a primera vista, creo en el deseo a primera vista, es tropezarse con una mirada y saber que lo siguiente que quieres hacer es estar entre sus brazos y sudar y sudar…después y con mucha suerte, nace el amor.
Nuestro jueves de chicas llegó con mucho sol, esta vez decidimos reunirnos en un club de la ciudad a orillas de la piscina, esperando que la luna le diera la despedida al sol, había sido un día muy caluroso. El clima era perfecto para unas deliciosas caipiriñas y con copas en mano; brindamos por aquellos amores ardientes, esos que con solo mirarse explotan de deseo.
Daniela decidió remojar sus pies en la piscina y contarnos la aventura que tenía con Rodrigo.
“Chicas definitivamente, hay hombres que llegan a tu vida para convertirte en una amante fortuita, Rod me lleva por la calle de la lujuria, desde que nos conocimos; la química es la que gobierna en nuestros cuerpos y en nuestra mente.
 
Era un viernes de locura, y como todos los viernes, mi deseado colega llegaba para hacer el reporte semanal de la empresa, cada vez que nos mirábamos, a mí se me caían las pantaletícas literalmente, lo que quería era besarlo con locura, sé que el también sentía lo mismo.
 
Después de un día de mierda en la oficina, lo que deseaba era llegar a mi casa, tomarme una copa de vino, relajarme y masturbarme, lo que no sabía, es que en esa jornada laboral, mi amante fortuito y yo, tendríamos una reunión de negocios que se convertiría más tarde en una noche de desgarre carnal, esa sería la primera noche de muchas…
 
Archivando los papeles, Rodrigo se me acerca por la espalda y me dice: te noto estresada, que te parece si vamos al bodegón de la esquina y nos tomamos algo, así llegas relajada a tu casa.
Sentados plácidamente en un rincón y acompañados por un mayor de edad, departíamos de nuestros aciertos y desaciertos, sin dejar atrás nuestras miradas de fuego.
 
Pero nuestros cuerpos querían mucho más, así que nos fuimos a un motel para saciar nuestras ganas.
 
Nos besamos como si no existiese un mañana, le desabroché la camisa con mis dientes, con cada botón al aire, masajeaba su miembro de arriba hacia abajo, el acariciaba mis senos con sus cándidas manos, mis pezones erectos le anunciaban que estaba a su merced, le despojé la blusa con mis manos y nuestros pechos desnudos se rozaron fuertemente, podíamos sentir nuestros propios latidos, me volteo suavemente…trenzó mi cabello entre sus dedos, mientras su lengua hacía formas verticales en mi cuello…
 
Entre jadeo y jadeo, siguió la lucha infinita de despojarnos de aquellos trapos que estorbaban nuestra complexión son vergüenza…minutos después, mi seductor me indujo hacia la punta de la cama…momento preciso para que mi amante usurpara mi ropa interior y platicara con mi venus.
 
Perpleja, excitada, invadida por un enorme deseo…abrí mis piernas lascivas, mi espalda se contorneaba del placer que me daba Rodrigo, su lengua delineaba suavemente mi clítoris…una u otra vez lamía mi sexo que chorreaba de placer…succionaba cada uno de mis recovecos de mujer…y yo gemía y gemía…mis manos apretaban las arrugadas sábanas…estaba tan excitada y mojada…levantaba mi pelvis para que me chupara más…más…y más…
 
Mi cadera se contorneaba con cada lamida…allí levanté un poco mi rostro para verlo… sus labios estaban llenos de mis flujos…le dije que no parara…toqué su cabeza y le halé el cabello…siguió explorando mi sexo mojado y expedito para él…luego uno de sus dedos empezó a masajear mi ano en formas circulares, mientras su lengua parpadeaba mi clítoris….el arrebato se apoderó de mi vientre…en ese momento, agarré una botella de champagne y lo rocié sobre mi venus, deje que el frio elixir inundara mi venus, era un placer indescriptible…Rod me chupaba más y más… y allí…acabe…una y otra vez….
 
Ardiente, excitada y arrebatada de deseo, lo invite a que entrara en mi…lo acosté en la cama y me puse de cunclillas en frente de su pelvis, agarré su endurecido falo y lo introduje en mi…me balanceaba hacia arriba y hacia abajo lentamente, mientras acariciaba mis senos…agarré lo que quedaba de champagne y la vacié sobre mi pecho, mojados de licor y de fluidos, me tire encime de él y lo besé apasionadamente…sus manos se colocaron en mi trasero, amarradas al compás de mis caderas… cabalgaba encima de él como una potra desenfrenada…gemíamos del mutuo placer que recibían nuestros cuerpos…
 
El momento fue propicio para ponerme en cuatro…tomé una liga de la mesa y amarre mi cabello  con una cola de caballo…me agaché apuntando mi trasero a su cuerpo… se abalanzo sobre mi espalda y me penetró una y otra vez…una y otra vez… el cuarto fue inundado por el choque de su pelvis con mi trasero, simulando unas fuertes palmadas…el ruido que había me excitaba más y más…tomo mi cabello con una mano, mientras que con la otra apretaba mis nalgas… su falo se calaba más y más profundo sobre mi…acabe una vez más…sentí su orgasmo cuando sus níveos y tibios fluidos se estacionaron sobre mis posaderas…
 
Lo hicimos hasta que el alba nos dio los buenos días…así, estoy…en un laberinto de pasiones…por ahora…mi vibrador está guardado”
 
Hay ingredientes que debe tener el amor, uno de ellos es la química…es ese placer que sientes cuando te mira…es humedecerte cuando te besa, es sudar frio cuando rozas sin querer su torso, es tartamudear cuando lo que quieres es hablarle, es esa calentura que recorre tus muslos y llega hasta tu vientre, es cerrar los ojos y que tu alma se estremezca cuando recuerdas sus besos y sus caricias, si eso  no pasa, creo que muy difícilmente el amor tocará la puerta…es lo que yo llamo…deseo a primera vista.

Autor entrada: Miguel Ramírez

Miguel Ramírez

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